domingo, 2 de septiembre de 2012
PIEL I
Cambio de planes, de objetivo, de guión*. Pero sobretodo de piel, porque la que tengo ya no me vale.
He intentado deshacer hechuras, ajustar costuras, remendar, abrir cremalleras y volverlas a cerrar, pero no ha sido suficiente, esta piel ya me queda pequeña, muy pequeña, tanto que, a veces, hasta me impide respirar.
He comenzado a trazar los patrones de mi nueva vida, pero ninguno me cuadra, ninguno me coincide. Parece que voy muy bien, que las partes van encajando, pero de pronto todo estalla, saltan por el aire todas las costuras y la caída de la tela no es hacía el abismo (siempre tengo ganas de abismo) sino que me precipito al principio. REcoloco las tijeras, vuelvo a dibujar el patrón y me pongo otra vez manos a la obra.
lunes, 27 de agosto de 2012
Miradas
¿Cuántas miradas sabes que no olvidarás jamás?
¿Cuántas aún escuecen en tu corazón?
Cuáles de esas miradas aparecen de vez en cuando en tu
retina para recordarte que siguen vivas.
Seguro que algunas te las robaron y que otras las
desperdiciaste.
Probablemente, con algunas te harías una camiseta para que
todo el mundo que te viese por la calle pudiese entender que son parte de ti,
que si no te hubieran mirado así ahora no serías como eres.
Hay miradas que te agarran por dentro, algunas salen a
bailar contigo y te pisan un pie.
¿Has mirado alguna vez más allá de una mirada?
martes, 3 de julio de 2012
Tú eres mi África...
Tú eres mi África, porque
eres aventura, porque eres acogida.
Porque eres uno y eres muchos.
Porque en ti me siento
diferente, me siento más auténtica, más parecida a mí misma.
Sueñas, como sueña África,
siempre con lo que los demás
consideran imposible y yo unida a ese sueño consigo levantar
mis pies del suelo y sobrevolar mares y océanos.
Te quedas, como se queda África, agarrado a cada uno de los poros de mi
piel. Pero dejándome respirar.
Eres sorpresa, con esa manera de sorprender que tiene África, de manera
sosegada, lenta y callada.
No me robas el corazón, como no me lo roba África, porque yo, consciente,
se lo regalo.
Eres luz, sal y agua; pero sobretodo luz africana.
lunes, 4 de junio de 2012
lunes, 21 de mayo de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
Un árbol.
Mi árbol
genealógico siempre ha estado bajo las estrellas. Así, pueblan sus raíces pastores y serenos, y mujeres
desveladas soñando con la vuelta de su alma melliza. Hubo otras raíces pobladas
por almas libres que soñaban bajo los astros nocturnos con la justicia;
intentaron, algunos, que dejarán de soñar, trataron de envenenarlas y dejarlas
secar, pero se adhirieron fuertes a la tierra
y pudieron ver nuevas luces aunque fuera lejos de su hogar.
Qué mujeres aquellas que esperando fueron aliento y lucha, abrazo
y motivación. Que supieron jugar su papel desde la serenidad y la paciencia,
desde la resistencia y revolución
pacífica que conlleva el día a día de laborar tierras y criar hijos.
Ellas fueron y son semilla, agua y
abono.
Pueblan sus ramas
miles de flores, primas de alma y
hermanas y hermanos de corazón. Pequeños retoños surgen en una primavera
constante. Y mientras mi árbol cambia, a veces, visitan sus ramas pequeñas mariposas, que se posan durante una
temporada y alimentan sus flores y hojas,
para más tarde emprender el vuelo. También tiene mi árbol rayos de sol que le
ayudan a crecer, que le dan calor en tiempos invernales y no dejan que se hiele
mi corazón. Esos rayos tienen forma de sonrisa, de caricia, de abrazo y, por
supuesto, de persona.
Yo, como rama de ese árbol, me alimento de sabia. Sabia que tiene forma de amor,
palabras y risa.
martes, 28 de febrero de 2012
BRILLAR
Últimamente, muy a menudo, tengo la irresistible tentación
de CAMBIAR. Comienza a parecerse a un vicio. La necesidad de cambio surge de lo
más hondo de mi alma ó quizás de mis entrañas y viene a remover todos los
cimientos de mi ser, un terremoto tranquilo pero que con paso firme arrasa
ciertas ideas que hasta hace muy poco parecían inamovibles.
Apenas es perceptible este cambio para el exterior, podría
parecer yo la misma de siempre. Podrían parecer mis ojos del mismo marrón de
siempre, mi pelo del mismo tono negro y mi piel del mismo tacto. Incluso el
aroma de mi pelo podría confundirse con el antiguo.
Solamente algunas personas son capaces de observar las
modificaciones; las más especiales se acercan y mirándome a los ojos dicen:
-
Hoy tus ojos brillan de una forma diferente.
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